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Insumos a la baja Imprimir E-Mail Bookmark and Share
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Viernes, 18 de Septiembre de 2009

La revaluación del dólar es un estímulo para la producción local.
Los criaderos de animales y los dueños de ganado han tomado conciencia y ven los beneficios nutricionales de los concentrados. Esta situación ha impulsado el consumo interno de estos alimentos.

Aunque los productores de alimentos para animales son grandes empresas locales y multinacionales, las pequeñas y medianas son protagonistas en el eslabón de la comercialización de estos insumos, tanto para los consumidores de tipo institucional (ganaderos, porcicultores, etc.) como para los compradores finales que tienen mascotas en sus hogares.

Por el lado de los productores es preciso decir que se han visto favorecidos por una baja en los precios internacionales de la soya, el maíz, el sorgo, el trigo y la torta de soya. El descenso en precios ha sido del 4%, según la Cámara de Alimentos Balanceados de la ANDI.

Los principales actores en el segmento son Solla, Italcol, Contegral y Finca. Sin embargo, las pyme también “juegan de local” y están bien paradas en la cadena productiva.

“La venta de concentrados para los animales viene en aumento. En buena medida este crecimiento se debe a que los compradores, gracias a los cambios en los hábitos de consumo, ven en este tipo de alimento la nutrición completa para sus mascotas. También en lo que se refiere a la ganadería, la situación es similar y las dietas complementarias las componen porciones saludables y procesadas”, comenta Andrés Gómez, propietario de Aki Villa del Río, una comercializadora de este tipo de productos.

En un sentido similar se pronuncia Rosario Caro de Can y Kat, para quien los precios de la comida especial para animales se han mantenido en los últimos meses, gracias al descenso en los precios de la materia prima para producirlos. “El bajo costo de la torta de soya ha sostenido el valor para el consumidor final. Gracias a esta situación se ha podido ofrecer el producto sin alteración alguna en precio, lo que se traduce en mejores ventas y ganancias para toda la cadena”.

Infraestructura débil

Pero no todo es color de rosa para este sector, las estadísticas de la ANDI muestran que los costos en puerto y transporte terrestre de materias primas representan cerca del 20% del valor total, equivalente a 378 millones de dólares al año, mientras que los parámetros internacionales no superan el 10%. El año pasado ese costo era de 16%.

“Aunque el tema de los fletes nos preocupa, es bueno aclarar que los productores, a veces, guardan una buena parte del producto en sus bodegas. De esta manera cuando sube el precio, lo almacenado sale al mercado, evitando que el alza sea muy grande para el comercializador y el comprador final”, recalca Gómez.

Por su parte, el vicepresidente de la ANDI, Hernán Puyo, sostiene que desde hace un año cuando se registró la coyuntura más importante de precios altos de las materias primas, se planteó la necesidad de un plan maestro de infraestructura y logística que incluía el manejo independiente de la operación de los graneles, de la carga general.

“Esa consideración no fue tenida en cuenta en la ampliación reciente de las concesiones de las administraciones de los puertos. La diversidad de harinas y tortas importadas en particular para los alimentos balanceados exige de infraestructura especializada en bodegas que faciliten la mayor eficiencia en los puertos, pero aún no se conocen los esfuerzos de sus administradores ante esta necesidad”, comenta Puyo.

La agroindustria nacional importa más de 6 millones de toneladas de trigo, maíz amarillo y blanco, soya, arroz y sorgo, para elaborar alimentos como pastas, galletas, productos panificables y los alimentos balanceados para el sector pecuario, que provee por su parte los huevos, la leche y sus derivados, así como la carne de pollo y de cerdo, principales fuentes de proteína animal y vegetal de la población colombiana.

El sector agroindustrial de los cereales genera alrededor de 200 mil viajes en camión con una facturación del orden de US$ 318 millones al año, lo cual lo convierte en un sector importante en la generación de carga para el sector transporte, pero a su vez representa un costo excesivamente alto para esas materias primas. Por ello, “urge del Gobierno Nacional una política de gestión de flota y administración de costos con economías de escala”, puntualiza Édgar Higuera, director de la Cámara de Grandes Usuarios de Servicios Logísticos de la ANDI.

Factores de riesgo:

-
La ineficiencia de la cadena logística genera sobrecostos, así como la administración de flota terrestre, los tiempos de inspección de la carga y la tabla de fletes.

- Los precios internacionales y volátiles del maíz y la soya, ya que originan alzas en los alimentos.

- Colombia produce cerca de 800 mil toneladas anuales de maíz amarillo, cifra insuficiente para la demanda interna. Colombia está lejos del autoabastecimiento de este insumo primordial para esta industria.

Factores de éxito:

-
La revaluación del dólar es un estímulo para la producción local.

- Los criaderos de animales y los dueños de ganado han tomado conciencia y ven los beneficios nutricionales de los concentrados. Esta situación ha impulsado el consumo interno de estos alimentos.

- Colombia está en aras de aprovechar su riqueza natural, ya que cuenta con más de 20 millones de hectáreas de tierra para incrementar su producción agropecuaria y destinar buena parte de los terrenos a producciones como el maíz, fuente fundamental de la industria de alimentos para animales.

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