• Inicio
  • Quienes somos
  • Nuestro portafolio
  • Regístrese
  • Contáctenos
MisiónPyme
Inicio
ABC de la Pyme
Qué es una pyme Pymes en cifras Situación y Perspectivas de la pyme
Sectores
Manufactura
Calzado Curtiembres Envases, papel, cartón y sector gráfico y editorial Textiles y confecciones Comercialización de muebles para hogar Construcción Plásticos Productos de aseo y cosméticos Productos de madera Productos de marroquinería Productos químicos Comercio de autopartes Combustibles para automotores
Servicios
Hotelería y turismo Operadores logísticos Producción y distribución de Software Publicidad Servicios de consultoría Suministro de personal Vigilancia y seguridad Restaurantes y comidas rápidas Trasporte terrestre
Agroindustria
Alimentos para animales Flores Ganadería Productos cárnicos Conservas, pasabocas y condimentos Lácteos Otros productos alimenticios Panadería, pastas y galletería
Financiación
Principales líneas de financiación Finanzas
Impuestos
ABC de los Impuestos Novedades Calendarios tributarios
Comercio exterior
ABC del comercio exterior Novedades Socios comerciales
Licitaciones
Gerencia
Mercadeo
Gestión humana
Logística
Tecnología
Haga de MisiónPyme.com su página de inicio
Usuario clave
¿Recuperar clave? ¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Publicidad
Inicio arrow ABC de la Pyme arrow Qué es una pyme arrow Desempleo: Una experiencia muy personal

ABC de la Pyme
Desempleo: Una experiencia muy personal Imprimir E-Mail Bookmark and Share
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
(2 votos)
Viernes, 16 de Abril de 2010

Desempleo: Una experiencia muy personal
Fedesarrollo estima que al cierre de este año el desempleo llegaría al 14%.


Por: Ricardo Solarte Ojeda

La falta de empleo es un problema de cerca de tres millones de colombianos y sus familias. Lo más desalentador es que no se ven soluciones en el corto plazo. Mientras algunos gremios y sectores de la academia piden que se eliminen cargas parafiscales, otros expertos señalan que ante la magnitud del déficit de puestos de trabajo, esa medida sólo sería “pañitos de agua tibia”.

El 24 de agosto de 2009 el mundo había cambiado para mí. Eran las seis de la mañana de un lunes y por primera vez en muchos años no tenía que madrugar. Eso no sería extraño si esa fecha hubiese estado marcada de rojo en el calendario, como muchos lunes del año. Muy a mi pesar no era festivo, ni se trataba del feliz inicio de un periodo de vacaciones.

No tenía sueño y me encontraba viendo el techo blanco de la habitación pensando en lo que haría esa semana, la que seguía y la que seguía… nunca antes me había preocupado por lo que pueda pasar más allá de un día. Pero esta vez había motivos suficientes.

Pasé a engrosar las ya abultadas estadísticas de desempleados del país. En mi cuenta particular yo era el desempleado 2.500.001. Por esos días el DANE había dicho que los desocupados eran 2,5 millones de personas.

En medio del inevitable sentimiento de frustración había una ventana de esperanza que me dejaba ver “una luz al final del túnel”. El mismo día en que me despidieron del diario donde laboraba, un colega me dijo que la duración de mi periodo de vacancia dependería de dos factores: la actitud con la que asumiera esa situación y de una variable que no está dentro de nuestro dominio: la suerte.

Por fortuna la actitud no faltaba por estos lados. Desde el mismo momento en que me notificaron mi despido pensé que el universo había conspirado a mi favor y que había llegado la hora de hacer algo que siempre había querido y que por estar ocupado no lo había hecho: emprender una empresa.

No me importaba si era sólo una forma de darme aliento y entretenerme mientras pasaba el trago amargo, como finalmente lo fue, porque ahora de nuevo estoy felizmente empleado. Empezaron entonces las llamadas a los contactos para dar parte de mi nueva situación e inicié una correría de visitas  a potenciales clientes. Presenté varias propuestas. A muchos les sonaba la idea, pero debía pasar por varias evaluaciones para saber cuál sería el verdadero impacto de esa inversión.

Sentía que mis palabras tenían eco y que mis iniciativas gustaban. Pero entre tanto, las deudas y los egresos fijos no daban espera. Así que me le medí a cuanto trabajo libre me ofrecieron y hasta tuve el chance de colaborar en un especial de economía para la revista Cambio, meses antes de que le dieran “cristiana sepultura” al proyecto original.

Pasaron seis meses exactos para que me volviera a emplear “con todas las de la ley”. Justo el tiempo que el DANE pronostica para que una persona vuelva a engancharse laboralmente. Pero hay casos cercanos de amigos a los que se les pasa media vida buscando un sitio donde desarrollarse profesionalmente. Tanto, que algunos fracasan en el intento, se convierten en inactivos y dejan de ser contados por el Gobierno como desempleados.

Así las cosas esos 3,1 millones de desempleados registrados en enero serían más si se sumaran los que se resignaron a esa situación y encontraron quién vele por ellos. No hace falta ser experto en estadística para saber que el desempleo es un problema presente en todas las familias colombianas. En un ejercicio de campo me dediqué a indagar con muchos de mis amigos, conocidos y familiares, y todos tienen un drama cercano (tío, hermano, cuñado, sobrino).

Y es que la desocupación es el principal problema que enfrenta el país en este momento. En una reciente encuesta contratada por el diario Portafolio a Opinómetro, que mide el clima de negocios en el país se observa que para 50,2% de los empresarios preguntados la prioridad del Ejecutivo en el corto plazo debe ser la de generar políticas encaminadas a crear fuentes de empleo. Por encima de los problemas de seguridad en las ciudades.

Esa misma percepción la tienen los ciudadanos. En la primera gran encuesta de medios realizada a finales de marzo para conocer las preferencias del electorado, también se preguntó sobre la prioridad del próximo Presidente de la República. El desempleo aparece en el primer lugar con el 29,4 por ciento, le sigue la calidad y cubrimiento de salud con 9,7 por ciento, la pobreza con 8,2 por ciento y cierran el listado la corrupción y la lucha contra la guerrilla.

Y es que hay motivos de sobra para que el conflicto armado haya sido desplazado del primer lugar en el ranking de las preocupaciones de los colombianos. En el trimestre noviembre del 2009 a enero del 2010 la cifra de desempleo fue de 12,3%, mientras que enero registra 14,6%, según el DANE. El mismo trimestre de 2009 se registró en 11,9%. En porcentaje la cifra no dice mucho, pero en dramas personales esto se traduce en 3.128.000 personas desempleadas, de un total de 30,8 millones de colombianos catalogados como económicamente activos.

El panorama es desalentador. Aunque Colombia es uno de los países latinoamericanos que resultó mejor librado de la crisis financiera que vivió el mundo desde finales del 2008 y durante el 2009, la tasa de desempleo es alta y tal parece que esa situación no va a cambiar en el corto plazo. Para el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Guillermo Botero, el desempleo seguirá subiendo y esto además de afectar la demanda se convierte en un detonante que alimenta la situación de pobreza vivida por miles de familias colombianas.

Sin duda las relaciones difíciles con los vecinos Ecuador y Venezuela colabora para que la alta tasa de desempleo en el país esté imparable, Fedesarrollo estima que al cierre de este año llegaría al 14%. Mientras tanto los gremios de la industria hacen sus propias apuestas y señalan que la recuperación del empleo en Colombia en 2010 dependerá también de factores externos como la demanda mundial, la tasa de cambio y el precio de las materias primas. En eso coinciden el presidente de Acicam, Luís Gustavo Flórez; el de Asopartes, Tulio Zuluaga; y el de Acoplásticos, Carlos Alberto Garay.

El analista Juan Carlos Echeverry, por su parte, sostiene que este año se podría normalizar la situación de desempleo. Esto si se tiene en cuenta que la confianza del consumidor va cruzando a terrenos positivos y que una vez resuelto el tema electoral, los inversionistas van a sacar sus chequeras para apostarle a Colombia. Sin embargo, advierte que en el corto plazo no se van a registrar mejoras, pues enero y febrero son meses estacionales en los cuales las empresas prescinden de muchas de las personas que habían contratado para atender el cierre de año.

En lo que tiene que ver con la inversión extranjera directa (IED) que ha defendido el Gobierno a capa y espada como una de sus políticas bandera para la generación de empleo, un estudio de la firma Econcept, señala que la IED en sectores diferentes al minero prácticamente se secó en el último año (ver gráfico 2), lo que no es una buena noticia para el empleo si se tiene en cuenta que esta industria no es la más intensiva en mano de obra.

En otras palabras la IED se concentró de manera exclusiva en petróleo y como dice Echeverry, haciendo uso de la parábola de las sagradas escrituras, “no sólo de petróleo vive el hombre” por lo que se hace necesario que Colombia también tenga inversiones importantes en telecomunicaciones, servicios, industria, agricultura, transporte e infraestructura. “Debemos seguir siendo un país atractivo luchando contra Brasil y México por las multinacionales”, asegura.

A la preocupante situación de desempleo se le debe sumar que muchas de las personas empleadas lo están en el sector informal. Según ANIF y la Universidad Nacional, de cada 100 colombianos que están ocupados un poco más de 60 son informales y reciben una remuneración precaria.

Otra de las tendencias que muestra el panorama de empleo en Colombia es que muchas de las personas que pierden su trabajo o simplemente se cansan de estar empleados, deciden emprender actividades laborales por cuenta propia. No son informales porque cotizan en el sistema de riesgos profesionales y pensión. Según cuentas de la firma Econcept con información del DANE, los empleados por cuenta propia vienen en franco ascenso desde el 2006, y hoy llega a 8 millones de personas.

Qué se puede hacer

Para ANIF y la Universidad Nacional, las cargas parafiscales, que gravan la generación de empleo en el país, y cuestan algo más de $7 billones, se convirtieron en un gran obstáculo para la generación de puestos de trabajo en Colombia. Por esa razón proponen reponer esos recursos con los generados por el desmonte de gabelas tributarias que tienen las empresas a través de la reinversión de utilidades, zonas francas y contratos de estabilidad jurídica. Así el sector privado tendría menos cargas y habría otras fuentes de financiación para el SENA, Bienestar Familiar y las cajas de compensación.

“Los contratos de estabilidad jurídica se han convertido en una peligrosa inestabilidad tributaria y la evidencia es el enorme déficit fiscal que registra el país, por encima de 4 puntos del PIB”, advierte Ricardo Bonilla investigador del CID de la Universidad Nacional.

Entre tanto el jefe de investigaciones económicas de ANIF, Alejandro Vera, dice que es inaplazable una reforma tributaria integral, tarea que debe enfrentar el nuevo Congreso en asocio con el nuevo gobierno. Pero si bien el desmonte de parafiscales es una constante solicitada desde varios sectores, hay quienes piensan, como el analista Juan Carlos Echeverry, que eso sólo sería pañitos de agua tibia si de lo que se trata es de generar al menos unos 4 millones de nuevos empleos, el déficit actual.

“No creo que los empresarios vayan a emplear a más personas por esa gabela, lo que necesitamos es ser más creativos y generar nuevas empresas. Las que hay en este momento no dan para emplear a toda esa gente que está por fuera”, dice.

El debate está sobre la mesa. Desde la academia, el profesor Jorge Hernán Gómez, director del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (Cidem) de la Universidad del Rosario sostiene que hoy más que nunca hacen falta esfuerzos en el desarrollo de políticas de emprendimiento de nuevas empresas.

En mi experiencia, aunque estar desempleado es una verdadera tragedia, no todo es malo. Vivir una etapa vacante me sirvió para estar más cerca de mi hijo. Por primera vez en sus cinco años de vida pude encargarme de lleno de sus citas al médico, al odontólogo y hasta de las reuniones de padres de familia en el colegio. Hoy siento que mi hijo me quiere más, y yo a él. Logramos fortalecer un vínculo que se va a mantener ahora en mi nueva condición de empleado.

 
< Anterior   Siguiente >

Publicidad

Herramientas empresariales

  • Calculadora laboral
  • Convertidor de monedas

Calendario de eventos

< Septiembre 2010 >
L M X J V S D
30 31 1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 1 2 3
Publicidad
MisiónPyme
Calle 87 # 19C-59 Oficina 301 • PBX: (571) 257 3075 • Línea Nacional Gratuita: 01800 12 09 21• Bogotá Colombia
© 2010 // Todos los Derechos Reservados.