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El reto es la productividad

pereira

Trabajar en las diversas dimensiones que tiene el fenómeno de la informalidad empresarial en el país permitirá generar mayor productividad y sostenibilidad.

Por: Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Cámara de Comercio de Pereira por Risaralda

En el municipio de Pereira existen 17.352 empresas con registro mercantil activo y renovado en los últimos dos años, al corte del 31 de marzo de 2018. Dos terceras partes de estas empresas están registradas por personas naturales y un tercio corresponde a personas jurídicas o sociedades. El 91,8% son microempresas, el 5,8% son pequeñas empresas, el 1,7% son medianas empresas y el 0,6% corresponde a grandes empresas.

Los indicadores macroeconómicos de Pereira y Risaralda cerraron el año 2017 con cifras muy positivas para la región, el crecimiento del PIB se estima cercano al 3% (casi el doble del nacional), la tasa de desempleo del área metropolitana cerró en 8,2% en el cuarto trimestre, con altas tasas de participación laboral y de ocupación y las incidencias de pobreza, pobreza extrema y coeficiente Gini, tanto del área metropolitana como del total departamental, se ubicaron entre las más bajas del país. De manera consecuente con estas cifras, el número de empresas renovadas creció 4,6% y el número de nuevas empresas matriculadas aumentó 11,4%, según los datos del Registro Mercantil de 2018.

Para mantener el buen ambiente económico local, es necesario que las empresas con presencia en la región continúen con buenos resultados, aun cuando las condiciones del entorno macroeconómico cambien. Un ejemplo de esto es la variación reciente en la tasa de cambio, con la apreciación del peso frente al dólar en más de 9% en lo que va del 2018, lo que ha reducido el monto en pesos y representa ingresos por cerca de mil millones de dólares anuales que recibe Risaralda por exportaciones y remesas.

Para que las empresas con presencia en la región mantengan sus buenos resultados, es necesario que incrementen su productividad, aspecto que está muy relacionado con la formalidad en todos los niveles. Según diversas fuentes, la tasa de formalidad empresarial en Pereira es una de las más altas del país, cercana al 90%, si se considera como criterio de formalidad el hecho de tener renovado y vigente el registro mercantil. No obstante, estas tasas de formalidad disminuyen un poco cuando se consideran otros criterios como tener el RUT actualizado, contar con registros de marcas o patentes, afiliar a los empleados al sistema de seguridad social, entre otros elementos.

En Pereira, la tasa de informalidad laboral, según el criterio de la Organización Mundial del Trabajo que utiliza el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) para el cálculo oficial de este indicador, fue de 49% en el cuarto trimestre de 2017, manteniéndose desde hace dos años en el rango entre 47% y 53%, proporción relativamente baja para el contexto colombiano, donde ciudades como Cúcuta llegan al 75% y donde la ciudad de menor informalidad ronda el 40% entre unos meses y otros.

El informe publicado el 2017 por el Consejo Privado de Competitividad, denominado Informalidad: una nueva visión para Colombia, hace hincapié en la naturaleza multidimensionalidad de la informalidad y su carácter gradual. En el documento se plantean cinco elementos clave para diseñar una buena estrategia contra la informalidad, los cuales las empresas colombianas deben considerar también: 1) la formalidad es un proceso de múltiples etapas y no un tema binario; 2) debe diferenciarse la informalidad indeseable de la intolerable; 3) los esfuerzos de vigilancia y control deben focalizarse sobre los aspectos intolerables de la informalidad, debido a sus altos costos sociales; 4) debe aprenderse de casos locales de éxito que puedan escalarse y 5) es necesario medir la formalidad en sus múltiples dimensiones.

Todos estos elementos relacionados con la formalidad son fuertes condicionantes de la productividad y determinan desde lo microeconómico las posibilidades de crecimiento de las empresas y afectan el crecimiento macroeconómico y los logros sociales de la región. De allí que el mayor reto para las empresas colombianas, y en general para los actores del desarrollo en el país, es generar las transformaciones necesarias para incrementar la formalidad y productividad del sistema productivo en todos sus aspectos.

Risaralda vive un gran momento gracias a que cuenta con un tejido empresarial sólido y creciente que ha aprendido a afrontar los retos del desarrollo y se esfuerza por mantener condiciones de empleo, formalidad y productividad que a través de procesos de innovación, encadenamientos productivos y trabajo asociativo le permiten mantener resultados que contribuyen a la construcción de un mejor territorio con altos estándares de calidad de vida. Este desarrollo empresarial encuentra su soporte en una gran institucionalidad, donde se integran las estrategias y los esfuerzos del sector público, la academia y los gremios para planificar las acciones e implementar aquellos programas que logran impactar positivamente la transformación de la economía hacia la sostenibilidad y la rentabilidad económica y social.

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